¿De dónde son estos tipos (o tipas)? ¿Qué motivos tienen para salir a escena y distribuir sus “boletines” mensuales hasta en las bolsas rojas de los libros? ¿A dónde pertenecen estos seres Astrágalos a quienes les ha dado por hacerse los graciosos criticando personajes del ámbito social, valiéndose de una hojita amarilla impresa a dos tintas, casi de un tamaño oficio? ¿Amigos incógnitos del señor Marín? ¿Algo que ver acaso con la CabezaPrusia1? ¿Estarán adscritos al IFE, al IMSS, al SMARTBIKE, al gremio de oradores de la parroquia de Santiago, a un grupo desnutrido de AA, a la sociedad protectora de animales, defensores de árboles, o partidarios por lo menos de la liberación del Chapo; o serán parte de algún otro respetable organismo social? ¿Muchachos inadaptados que se envalentonan para expresar sus “sentires” o sus “pensares” pretendiendo ser seductores y misteriosos en el anonimato? ¿Alguna cofradía burguesa encabezada por algún derivado del profesor Keating que tiene a sus pupilos motivados y fieles al grito de: “¡Oh captain, my captain!”, al puro estilo del grupito enclenque de la película Dead Poets Society y del gran poema de Walt Whitman?

Tengo la sospecha de que estos novatos revoltosos son algunos de esos asiduos y acérrimos visitantes del tugurio Profética, acomodados con muy buenas relaciones como para aparecer en el encabezado de la página web en una privilegiada sección exclusiva (¿o para ello sobornarán al jefe?). Pero se debe reconocer que son osados ¡Mira qué cosas! Criticar a la Feria Nacional del Libro de la BUAP “sin haber asistido”2 –patear a un camarada de batallas libreras, ¡qué bajo!–, dar datos clasificatorios de escritores (del estado propio y del vecino) con pinta estadística estilo INEGI…, juzgar a la nueva gestora de cultura sin permitirle tiempo para que muestre su desempeño y capacidades ejerciendo el nuevo puesto, animarse a proponer la prohibición de nombres propios en la comunidad (por cierto, qué ingratos, prohibir Chelís, cuando ese nombre es de un héroe local, o Angelópolis cuando es la identidad y símbolo del lugar). No cabe duda de que eso es hablar con propiedad, con gallardía y profesionalismo, ¡caray! Cuatro mini secciones que podrían ser sólo una o ninguna. Recomendar libros en modo charla de barrio, empleando doscientas cuarenta y cinco palabras (promedio aproximado de artículos gramaticales: veinticinco). Puntadas como la añoranza de ser “arietes del Real Madrid” (y es de suponer que alguien de ellos ama a Cristiano), expertos en ruso como para traducir “la obra completa de Dostoievski” o de dar un sobrepeso3 “para subir al ring y derrotar a Manny Pacquiao”, ¡carajo, qué simpáticos!

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    Con todo y todo, esos Astrágalos en dos meses han generado inquietudes y expectativas –tampoco han sido muchas, pero algo han generado. Quienes nos encontramos inmersos en el noble, diverso, clásico, y concurrido espectáculo circense de Profética (y juro que lo digo con profundo cariño, ¡me cae!), nos cuestionamos con insistencia ¿quién escribe esto? ¿Es “w”, o “g”, o “y”, o “j”, o quién carajos? Unos dicen: me gusta, me parece cómico; otros dicen que lo escribe uno solo, otros que lo escriben varios, que encuentran varias voces; preguntan desganados que si será cada semana, cada mes, cada dos meses… (No han leído en la última parte que hace alusión a ser mensual). Aún no llegaba el nuevo número y el “gallo mujeriego” ya lo estaba buscando, a pesar de confundirlo con otra “simpleza informativa”. Algunos otros nos visitan, lo revisan en hojeada rápida y por algo lo regresan; algunos violentos no refieren nada, sólo toman uno, leen su título, lo doblan y arrugado entre sus cosas se lo llevan. Una realidad es que dos números –de la nueva época (¡qué soberbio y apantallante, por cierto!)– son pocos como para descifrar las ideas, motivos o pretensiones de estos Astrágalos en cuanto a la publicación de sus textos y del qué pretenden con ellos; quizá sólo son una bola de tipos (o tipas) ociosos que toman  la escritura como pretexto o pasatiempo, ya que muchas veces y, bajo ciertas condiciones, la escritura resulta divertida, pudiendo ser éste el caso y por lo tanto el objetivo o sentido de quien o quienes estén detrás, o mejor dicho, de quienes sean los Astrágalos ¿Humoristas? (Esas partes correspondientes de un moneda con muescas que los involucrados rompían y, con un romanticismo pueril, cada uno guardaba una pieza –como fieles enamorados– para prueba e identidad de los otros: definición descrita en cada boletín) que ahora se están tomando el tiempo y la autoridad para flirtear con sus “discretos, dilectos y difuminados lectores”. Por mi parte, sólo espero que la comunidad de los Astrágalos no desahucie mi deseo de replicar, para que los curiosos, al igual que yo, podamos conocer quién escribe esto y ponerle nombres y apellidos. Pero, por si acaso, por cuestión de las patéticas dudas, por aquello de que dos cabezas son mejor que una y tres cabezas o más mejor que dos, por si los Astrágalos resultaran seres trastornados, si los ven, o si los reconocen, por favor Astráguenlos y denuncien, porque pueden ser gente peligrosa. Alguien, con seguridad, ofrecerá algo por ellos.

 

 

1         Proyecto editorial asentado en Profética Casa de la Lectura, en la ciudad de Puebla, México. http://www.cabezaprusia.com

2          “Abrazo de Acatempan” línea 11 del boletín correspondiente a Abril 2014.

3         Alusión al término empleado en el argot boxístico: dar el peso para combatir en alguna división o categoría.