casa

El nombre de Casa de la Limpia proviene de su vecindad con el Convento de Nuestra Señora de la Limpia y Pura Concepción (actualmente hotel Camino Real), en una calle en la que durante el virreinato y hasta hace no muchos años fueron comunes los baños y temascales.

Durante el virreinato fue propiedad de la Iglesia, a través de los Reales y Pontificios Colegios de San Pedro y San Juan, los cuales destinaban el producto de sus rentas al sostenimiento del Colegio de Infantes, institución que durante todo el virreinato formó a los niños que cantaban en el coro de la Catedral de Puebla.

Con la “La Ley de desamortización de las fincas rústicas y urbanas de las corporaciones civiles y religiosas de México”, promovida por Benito Juárez y expedida el 25 de junio de 1856, mejor conocida como Ley Lerdo, la casa es expropiada a la Iglesia y pasa a manos particulares.

Varios han sido sus dueños de entonces a la fecha:

  • José María García Bolaños (1856)
  • Eduardo García Robles (1880)
  • Miguel Sandoval (1920)
  • Josefina Martínez de Becerra (1936)
  • Emilio Yitani Checa (1956)
  • Profética (2000)

A partir de los años cincuenta y por más de medio siglo, la casona de la 3 sur 701 fue sistemáticamente destruida. Hubo intentos de demolerla para construir un “moderno” edificio, los cuales afortunadamente no prosperaron. Corrían rumores sobre la existencia de un tesoro. De noche, a escondidas, burlando la vigilancia policíaca una y otra vez fueron removidos sus muros, pisos y cimientos, sin que apareciera el botín. La afanosa búsqueda prosiguió después sobre los entresuelos, las vigas y el techado, en vano. Y es que el tesoro estaba ahí, a la vista de todos: lo reveló don Ramón Pablo Loreto, un poblano que se opuso a la destrucción del inmueble por la simple y sencilla razón de que el tesoro buscado en vano era la casa misma. A don Ramón debemos ahora que la casa siga en pie.

La restauración de la casa tuvo lugar del año 2001 al 2003 y fue posible gracias al trabajo y la generosidad de los señores Elías y Nicanor M. Escalera.

El proyecto arquitectónico de Gonzalo Gómez-Palacio obtuvo mención honorífica en la edición 2003 de la Bienal Nacional de Arquitectura Mexicana.

ANTES Y DESPUÉS